lunes, 30 de junio de 2014

DION FORTUNE (CONTINUACIÓN) Capitulo 6 AUTODEFENSA PSÍQUICA PSYCHIC SELF-DEFENCE

CAPITULO VI ENCANTAMIENTOS Interferencia por almas ligadas a la tierra.— Caso del borracho muerto que envolvía a su esposa.— Caso del amante muerto que causaba la proyección astral de su novia.— Atmósferas de pensamiento.— Ejemplo de miedo al escenario.— Caso de obsesión por la atmósfera dejada detrás por un borracho vivo.— Cómo distinguir entre atmósferas y entidades. —Obsesión por un suicida lunático. — Fenómenos conectados con el caso de obsesión por un Ocultista Negro.-- Vampirismo. —Fenómenos de poltergeist.— Estallidos de fuego.— Método de manejarlo.— Elucidación subsiguiente.— Fuerzas evocadas por la magia ritual.— Su efecto sobre visitantes casuales.-- Fuerzas evocadas por rituales cristianos.— Encantamientos de vicarías.— Objetos magnetizados por el ceremonial.— Incidente de las cruces consagradas.— La curiosidad espúrea.— Incidente del altar en la habitación de moldes en el Museo Británico.— Tipos de atmósfera en las diferentes habitaciones del Museo Británico.— La maldición de la momia.— Reverencia por los objetos sagrados de otra fe.— Dugpa Buddhas.— Incidente en conexión con una estatua del Buddha.— Formas de pensamiento malignas que retornan a su remitente.— Las alucinaciones del loco son formas de pensamiento proyectadas. Hay dos formas de "encantamiento" que han de considerarse, el que es debido a un alma desencarnada que interfiere con una persona particular, y el que es debido a las condiciones prevalecientes en un lugar particular, y que afecta a cualquier persona lo suficientemente sensitiva que resulte ir allí. Excepto en casos en que la influencia es excepcionalmente fuerte, la persona no sensitiva es inmune. Para percibir un "encantamiento" uno necesita, como regla general, ser ligeramente psíquico; es por esta razón que los niños, los Celtas y las razas de color sufren severamente de tales interferencias, y el estólico tipo nórdico es relativamente inmune, y, en menor grado, el Latino vividor, materialista y escéptico. Consideremos primero de todo la cuestión de la interferencia por un alma desencarnada. Se notará que uso el término "interferencia" y no "ataque". La perturbación no necesita ser necesariamente un ataque, no más que el hombre ahogándose que se abalanza sobre su rescatador y le arrastra hacia abajo está motivado por la malicia. La entidad que está causando el problema puede ser un alma que se halla ella misma en angustia en los Planos Internos, y es demasiado ignorante de las condiciones post-mortem para saber del daño que está haciendo agarrándose tan desesperadamente a los vivos. Es por esta razón que es de valor la amplia diseminación de la enseñanza Espiritista, pues ayuda a aliviar la tensión entre este mundo y el siguiente. Hasta donde mi experiencia me alcanza, estoy inclinada a pensar que la malevolencia deliberada es rara; pero este abalanzamiento presa del pánico no es inusual, y explica por qué el superviviente de una pareja pasa a veces a través de experiencias muy desagradables después de la muerte del compañero. Hay también casos, aunque más raros, en los que un alma que tiene algún conocimiento oculto pero que está ligada fuertemente a la tierra por deseos sensuales, usa una curiosa forma de relación a fin de gratificar esos deseos a través del cuerpo físico de otro. Hay innumerables casos de ambos de estos tipos de interferencia astral en la literatura oculta y espiritista, pero puesto que estoy confinándome a casos dentro de mi propia experiencia, no los citaré, sino que melimitare a relacionar la literatura del tema en la bibliografía.
Una de mis conocidas perdió, tras larga enfermedad, a su marido al queestaba muy unida, pero del que mucha gente habría pensado que estaba bien desapegada, pues por muchos años había sido adicto a la bebida, y murió finalmente después de una larga enfermedad durante la, cual fue mantenido bajo morfina por periodos prolongados, tomando enormes cantidades. Era un hombre de disposición intensamente maligna y egoísta, y murió impenitente. Ella, sin embargo, durante el curso de su postrera enfermedad, cuando, estando postrado en cama, ya no podía hacer más daño, eligió idolatrarle, y tan pronto como estuvo bien muerto, lo canonizó como el santo de la familia. Ella estaba interesada por el ocultismo y tenía el hábito de practicar la meditación e invocar a los Maestros. A pesar de todo consejo en contra, empezó a intentar entrar en contacto psíquico con su marido, invocándolo como su guía. Como muchos otros hombres de disposición sensual, él se había agarrado desesperadamente a la vida, permaneciendo en articulo morrtis durante días. Afortunadamente para todos los implicados, había sido posible persuadirla para incinerar sus restos, pero a pesar de toda persuasión ella trajo todas las pertenencias de él desde la clínica en que había muerto y las guardó en su habitación, e hizo un pequeño altar alrededor de su fotografía y lo usó como el foco de sus meditaciones. La última enfermedad había sido larga y penosa, y ella había estado viviendo al final de un hilo telefónico, en un estado de ansiedad constante durante semanas, pero no había tenido ningún esfuerzo físico, así que no había nada físico que diera cuenta de la seria enfermedad que siguió cuando la tensión había pasado. Pronto fue observable que ella, que había tenido previamente una disposición muy amable y gentil, estaba cambiando gradualmente, de modo que no sólo en temperamento, sino en la expresión facial, estaba volviéndose como su esposo fallecido. A continuación vino una cosa curiosa. Su esposo había muerto de una lesión espinal inflamatoria que no causaba dolor en el lugar del problema, pero sí intenso dolor en los nervios que surgían de la espina en ese punto, de modo que el dolor fue referido a una distribución particular en las mano s y los brazos, más sobre un lado que sobre el otro. La señora desarrolló una severa neuritis que correspondía exactamente en su distribucion con los síntomas de su esposo fallecido. Otro caso ilustrativo es el de Miss E., cuyo novio fue muerto durante la Guerra. Ella dice en una carta escrita a la persona a la que consultó con relación a su problema: "Fui capaz de elevarme por encima de la pérdida y la separación en aquel tiempo, pero seis meses después sufrí una crisis nerviosa, y desde entonces he estado afectada por nervios débiles. Durante los últimos dos meses he estado teniendo experiencias muy extraordinarias que me están causando mucha perplejidad y me están volviendo inútil para el trabajo. Es una experiencia nocturna y no ha ocurrido nunca durante el día. Después de que me he dispuesto para dormirme siento que gradualmente mi cuerpo está perdiendo toda sensación; se siente como si lentamente me estuviera congelando sólidamente (no sé cómo describirlo de otro modo). En esta etapa puedo a veces levantarme y superarlo, pero no siempre puedo hacer esto. Mis esfuerzos por levantarme son en vano, y aunque estoy completamente consciente me siento incapaz de moverme o de llamar. Usualmente después de esto me hundo en alguna clase de sueño. Tengo toda clase de experiencias. A veces visito extraños lugares y hablo con gente que no conozco. A veces mis experiencias son bellas más allá de toda descripción; a veces soy amenazada con el peligro de ahogarme o caer, pero en estos casos siempre me elevo en el aire y viajo durante millas, así me lo parece. A veces siento que estoy simplemente flotando en el aire. Cuánto dura el sueño no puedo decirlo. Cuando me despierto, sin embargo, tengo una gran dificultad en moverme por algún tiempo; pero gradualmente recupero el poder de moverme, y después de un montón de sensación punzante en los miembros, me levanto, usualmente sintiéndome muy cansada y no renovada, pero a veces no me siento peor por la extraña experiencia. Pero está minando mi salud y mi felicidad, y no puede ser bueno". En la conversación amplió las afirmaciones de su carta, y dijo que durante las experiencias descritas, alguien, que ella creía que era su novio, estaba tratando de impedirle volver a su cuerpo de nuevo después de estas expediciones nocturnas. El caso fue aclarado enteramente en una semana por medio de tratamiento telepático. Las notas sobre la manera en que fue hecho el trabajo son de interés considerable. "El tratamiento fue dado a la entidad que estaba causando el problema, no meramente a la paciente, y fue la liberación del obsesor de su plano de trabajo y el ayudarle en el camino hacia el Cielo lo que dio la libertad a su víctima". En el otro tipo de encantamiento, ése en el que es el lugar el que es el foco de manifestación, no una persona especial, debemos distinguir entre la entidad ligada a la tierra que permanece apegada a un punto particular, y la atmósfera de pensamiento que se deja después de que se han experimentado ahí emociones violentas. Consideremos primero la cuestión de la atmósfera de pensamiento, de la que puedo dar un ejemplo muy iluminador. Una amiga mía, que era estudiante de una escuela de arte dramático, me consultó concerniente a un ataque de pánico al escenario que había tenido, que la dejó más bien nerviosa en cuanto a su recurrencia. Era una estudiante experimentada, de hecho un pupilo instructor, y estaba teniendo alguna enseñanza extra de la cabeza de la escuela. Yendo a por su lección una tarde, encontró que su instructora había recién terminado de tomar a las estudiantes jóvenes el examen de fin de curso de elocución. Fue al escenario y se puso junto a la pequeña mesa que había sido situada ahí para la conveniencia del examinador, y comenzó a recitar la pieza sobre la que tenía que tener su lección. Ella misma no tenía ocasión para el nerviosismo, como ya se ha señalado, era una locutora e instructora experta; más aún, de esta lección no dependía nada de importancia, era meramente una de una serie. Ni estaba ella usualmente nerviosa o contusa. Pero tan pronto como trató de empezar, experimentó un "secado" completo y permaneció paralizada, incapaz de pronunciar una sola palabra. Una pequeña instigación pronto la arrancó, sin embargo, pero había experimentado un desagradable ataque de miedo al escenario, y ello impresionó su ánimo. Desde el punto de vista psíquico, la explicación no había que buscarla lejos. Ella se encontraba en la atmósfera mental creada por una serie de chicas que habían ido a esa plataforma para un examen del cual dependía mucho para ellas, y que habían estado todas correspondientemente nerviosas. Ella misma, siendo sensitiva, había sido afectada por esta atmósfera, que indujo en ella un estado mental similar por medio de lo que se llama "inducción simpática", un fenómeno bien conocido en la electricidad y la acústica, pero igualmente válido en psicología. No hay duda de que las examinadas estaban infectándose unas a otras. Puede ser que el "pánico al micrófono", tan bien conocido por los locutores de radio, sea causado por la atmósfera de pensamiento generada por una sucesión de gente nerviosa que ha permanecido en el mismo punto. Una experiencia de mí misma puede ser de interés en esta conexión. Tomé una habitación en un hostal, y tan pronto como llegué ahí, me encontré afligida con la más intensa depresión. No estoy sujeta usualmente a la tristeza, siendo normalmente un alma jovial, pero tan pronto como entraba a esta habitación, que era soleada y agradable, la nube descendía sobre mí, aunque se levantaba de nuevo tan pronto como salía de ella, sea en el comedor del hostal, o en el exterior. Pronto reconocí que había algo que necesitaba ser tratado, e inquirí respecto a la historia de la habitación. Se me dijo que había sido anteriormente el dormitorio del último propietario de la casa, que había sido adicto a la bebida y se había ido a la bancarrota. Es un hecho curioso que los borrachos y los drogadictos hacen atmósferas psíquicas malas, mientras que una persona que es criminal común, pese a lo mala, no es tan nociva y su atmósfera se desvanece rápidamente. En estos dos casos no había cuestión de que una entidad, encarnada o desencarnada, estuviese implicada en la cuestión; había simplemente una desagradable atmósfera mental generada por alguna emoción poderosa y dolorosa que había sido experimentada en ese punto por un período considerable. Tal concentración, si es muy fuerte, perdurará casi indefinidamente. Las estructuras que vieron la concentración pueden haber sido derribadas y construidas unas nuevas, y sin embargo las fuerzas permanecen, como una exposición previa sobre una plancha fotográfica, y la gente sensitiva es afectada por ellas. El no sensitivo puede escapar relativamente sano y salvo. No es del todo un asunto fácil el determinar si la perturbación es debida sólo a la atmósfera, o si una entidad ligada a la tierra complica la situación. Usualmente, cuando está presente una entidad, se la verá antes o después. Más aún, usualmente será oída así como sentida. Este último signo, sin embargo, no indica invariablemente la presencia de una entidad organizada, pues sé de un caso en el que una habitación que había sido usada como una logia de iniciación ritual fue posteriormente dividida en una oficina y dos dormitorios después de que la logia fue trasladada a otra parte, y los dormitorios eran prácticamente inhabitables debido al estrépito de crujidos, porrazos y golpeteos que tenían lugar por la noche. En tal caso no había razón para sospechar la presencia de entidad alguna, pues los rituales no habían sido de tipo evocativo, ni era mala la influencia. Era meramente fuerza en un estado de tensión. Era simple ruido físico lo que hacía el trastorno, como puedo testificarlo, pues he dormido, o más bien, he intentado dormir ahí. Cuando se ve un fantasma, usualmente también es escuchado porque para que una forma sea lo suficientemente substancial para ser visible debe haber una cantidad módica al menos de ectoplasma en su composición, y el ectoplasma es capaz de ejercer fuerza sobre el plano físico, en algún grado al menos. Cuando un fantasma tanto se ve como se oye, podemos estar seguros de que hay un verdadero encantamiento. Cuando se ve pero no se oye, puede ser posiblemente que una persona con tendencias psíquicas esté percibiendo las imágenes en el éter reflector, la placa fotográfica de la Naturaleza, y puede no haber una verdadera entidad presente. Cuando la perturbación es oída, pero no vista, puede ser debida a fuerzas astrales puestas en juego por la magia ritual, y que continúan por un tiempo después de que el impulso original se ha retirado. Estas pueden ser perfectamente inofensivas, sólo que perturban el sueño del mismo modo que lo haría una ventana que golpea. Por otra parte, si se han llevado a cabo poderosos rituales de evocación, y el aclarado de la esfera no ha sido hecho apropiadamente, pueden resultar profundos disturbios y toda la situación ser extremadamente desagradable. Los ejemplos ayudarán de nuevo a aclarar el problema. Como ejemplo d un encantamiento ritual, puedo citar el caso de una amiga mía que fue a vivir a un bloque de mansiones modernas. Desde el principio no estuvo feliz ahí, y conforme el tiempo pasó la opresión y el malestar aumentaron. Entrando en su gabinete un atardecer en el crepúsculo, vio a la media luz a un hombre de pie dando la espalda a la habitación, mirando con fijeza hacia afuera por la ventana. Encendió la luz, y encontró que no había nadie ahí. En varias ocasiones su doncella vio a alguien andar por el pasaje que conducía a su habitación. Más aún, la puerta del vestíbulo tenía la gracia de abrirse sola por cuenta propia. La depresión de mi amiga se profundizó hasta que finalmente, cuando ella misma estaba un día junto a la ventana del gabinete, tuvo un repentino impulso de arrojarse fuera. Entonces realizó que las cosas eran serias y que las píldoras para el hígado y el fin de semana a la orilla del mar no las arreglarían. Siendo una ocultista, entendió el significado de los acontecimientos que habían estado sucediendo en su piso, e hizo investigaciones concernientes a la historia de la plaza en la que había sido construido este bloque de modernas mansiones. Supo que era el sitio de una vieja casa de locos de siniestra reputación. La forma que ella y su doncella habían visto era probablemente de algún paciente desafortunado de tendencias suicidas que tuvo éxito en dar efecto a sus impulsos en un punto correspondiente a la situación de su habitación. Las terribles fuerzas emocionales generadas por su tramado y último acto desesperado estaban fotografiadas en la atmósfera, como si fuera, y sugerían a su mente pensamientos de autodestrucción, igual que el malhumor o la depresión de un compañero induciría un humor similar en nosotros sin ninguna palabra hablada. Otro ejemplo dentro de la esfera de mi experiencia, aunque no fue realmente mi caso, es de mucho interés por cuanto combina un ejemplo de un encantamiento con poltergeist muy definido con el vampirismo. Fui consultada una vez por una sanadora mental a la que le había sido llevado un caso muy curioso. Alguna gente caritativamente dispuesta había reunido fondos para fundar un hogar para bebés abandonados, y había sido comprada una casa conveniente en los alrededores de un pueblo no lejos de Londres. La casa había sido una ganga conspicua y estaban muy contentos con ella. Pronto, sin embargo, comenzaron a estar perturbados por algunos fenómenos muy curiosos, y también por enfermedades y ataques inexplicables entre los bebés. Un niño, de hecho, murió realmente, y no se dio cuenta satisfactoria de su muerte. Entonces una de las enfermeras, una chica irlandesa, empezó a ser afectada también; los celtas son notoriamente susceptibles a las influencias psíquicas, y son siempre los primeros en sucumbir al ataque, siendo baja su resistencia comparada con la de un adulto; y entonces el más sensitivo de los adultos fue afectado, el Celta irlandés. En varias ocasiones se escuchó el sonido de un carromato y un caballo viniendo por la calzada, pero cuando la fámula fue a la puerta a abrirla, no había nada que ver. Pronto el fantasma se volvió incluso más energético, y se dedicó a traspalar el carbón de lado a lado de un sotechado. Movería varias toneladas de carbón de este modo en una noche, con los ocupantes de la casa tumbados estremecidos en sus camas mientras montones de carbón retumbaban y hacían un ruido sordo contra los lados de las carboneras. En cuanto a por qué o para qué debería tener lugar esta manifestación particular, no puedo ofrecer sugestión alguna. En varias ocasiones gente diferente vio a un hombre extraño cruzando el vestíbulo, e inmediatamente después los niños se ponían enfermos. Finalmente, en adición a todos los otros problemas, empezaron a estallar misteriosos fuegos por toda la casa. Una cesta de ropa limpia en una habitación vacía se encontró en llamas. Se encontraron cortinas humeantes. Mientras tanto, la desafortunada enfermera irlandesa fue de mal en peor, tumbada en la cama demasiado débil para levantarse, y perdiendo pronto su cabeza. Podría sugerirse probablemente que en el fondo del problema había alguna persona perversa o demente, pero es difícil saber qué agencia humana podría o querría traspalar la carga de un camión de carbón a través de un cobertizo, sin ayuda, durante la noche. La superintendente del hogar estaba interesada en la curación mental y sabía lo suficiente del lado mental de las cosas para realizar que algo anormal estaba sucediendo en la casa bajo su cargo. Consultó a una sanadora mental, que a su vez me consultó a mí. Hice un diagnóstico psíquico del caso, y reporté que en mi opinión la casa había sido ocupada en algún tiempo por alguien que tenía conocimientos de ocultismo, y que, estando sobre el Sendero de la Izquierda, se oponía fuertemente a ir a encarar su porción de Purgatorio después de la muerte del cuerpo físico, y estaba manteniéndose en un estado intermedio como un espíritu ligado a la tierra extrayendo la vitalidad de los desafortunados niños, y había extraído accidentalmente demasiada de uno, matándole así por completo. Trabajando sobre esta hipótesis, la sanadora se encargó de darle al caso "tratamiento en ausencia". Innecesario es decirlo, los oficiales del hogar no entraron en nuestra confidencia. El resultado de este tratamiento fue que las manifestaciones cesaron inmediatamente. Ya no más niños tuvieron ataques y la enfermera irlandesa se recuperó rápidamente. Se le contó entonces a la superintendente la hipótesis sobre la que habíamos trabajado. Ella estuvo grandemente interesada, e hizo investigaciones en el pueblo sobre la historia de la casa, y supo que estaba notoriamente encantada, que era la razón por la que la habían obtenido tan barata. Resultó que ningún propietario podía parar ahí demasiado tiempo, y que había un registro constante de estas exhaustivas y misteriosas enfermedades. Se dio a conocer también que unos sesenta años antes la casa había sido ocupada por un largo período por un hombre que fue visto con recelo por sus vecinos como un personaje excéntrico y misterioso, y se reportó que estaba ocupado en alguna clase de investigación que necesitaba del uso de un laboratorio en el que no se le permitía que entrara nunca a nadie, y en el que trabajaba por la noche. Es interesante notar que ni la sanadora mental ni yo misma visitamos la casa o estuvimos a menos de veinte millas de ella; pues muestra en qué modo pueden ser manipuladas a distancia estas fuerzas invisibles. Un ejemplo final, tomado de Las Confesiones de Aleister Crowley, servirá para mostrar la naturaleza de un encantamiento producido por magia ceremonial en la que las fuerzas invocadas no son dispersadas adecuadamente. "Los demonios conectados con Abramelin no esperan a ser invocados, ellos vienen sin solicitarse. Una noche Jones y yo salimos a comer. Noté al dejar el Templo Blanco que el cerrojo de su cerradura Yale no había cogido. En consecuencia tiré de la puerta, y la probé. Conforme salíamos, notamos sombras semisólidas en las escaleras; toda la atmósfera estaba vibrando con las fuerzas que habíamos estado usando. (Estábamos tratando de condensarlas en imágenes sensibles). Cuando volvimos, nada había sido trastornado en el piso; pero la puerta del Templo estaba abierta de par en par, el mobiliario desarreglado, y algunos de los símbolos estaban esparcidos por la habitación. Restauramos el orden, y entonces observamos que seres semimaterializados estaban marchando alrededor de la habitación principal en una procesión casi interminable. "Cuando finalmente abandoné el piso para ir a Escocia, se encontró que los espejos eran demasiado grandes para sacarlos excepto por la vía del Templo Negro. Este, desde luego, había sido desmantelado completamente antes de que los obreros llegasen. Pero la atmósfera permanecía, y dos de ellos fueron puestos fuera de combate por varias horas. Era casi una experiencia semanal, de paso, el oír de invocadores casuales desmayándose, o siendo atacados por un vahído, calambres o apoplejía en la escalera. Pasó un tiempo largo antes de que estas habitaciones fueran realquiladas. La gente sentía instintivamente la presencia de algo misterioso". Es bien conocido por todos los psíquicos que los sitios de antiguos templos donde han sido trabajados rituales de misterios, están siempre cargados potentemente con fuerza psíquica. Esta fuerza no necesita ser necesariamente mala, pero tiene un efecto poderosamente estimulante sobre los centros psíquicos y excita las fuerzas subconscientes; y puesto que la mayoría de la gente civilizada sufre en mayor o menor grado de lo que Freud llama "represión", tal excitación de la mente subliminal produce un sentimiento de profunda perturbación. No deberíamos atribuir incuestionablemente una influencia mala a un lugar o persona que nos causa desconfort; puede ser meramente que una fuerza psíquica a una tensión mayor que a la que estamos acostumbrados, esté perturbando nuestro equilibrio. Los sitios de los monasterios que fueron desbandados con la persecución en el tiempo de la Reforma, están también frecuentemente altame te "encantados" por fuerzas psíquicas. La mente grupal de una comunidad religiosa es una cosa muy potente, y cuando es perturbada por la emoción corporativa de sus miembros, las fuerzas así liberadas no son dispersadas fácilmente. Más aún, los monjes, iniciados de los Misterios de Jesús, no es probable que traspasen de buena gana sus lugares sagrados a los expoliadores. Se ha reportado una y otra vez que una maldición descansa sobre aquellos que se aprovecharon por la expoliación de las tierras de la Iglesia. Esto es demasiado bien conocido para requerir discusión en estas páginas. Hay otro hecho en conexión con la propiedad de la Iglesia, sin embargo, que puede no ser tan bien conocido, y es la frecuencia con la que se reportan acontecimientos psíquicos en conexión con las vicarías. Al inquirir entre amigos y compañeros de trabajo por datos en conexión con la investigación que ha tenido lugar para hacer este libro, me he sorprendido de cuan frecuentemente ha sido mencionada una vicaría en conexión con los fenómenos que se me han contado. Los rituales de la iglesia son, desde luego, magia ceremonial, como es admitido por incluso una autoridad tan ortodoxa como Evelyn Undernill. El clérigo corriente no está familiarizado con la técnica del ocultismo, y tiene por tanto poco o ningún entendimiento de lo que está haciendo. Qué influencias trae el altar, y qué fuerzas saca de él, debe por tanto ser una cuestión abierta en cada caso individual. Un hombre cuya conciencia ha sido exaltada por el ritual, y que no sabe cómo sellar su aura y retornar a la normalidad, está expuesto a la invasión psíquica. Los objetos asociados con cualquier forma de operaciones ceremoniales están invariablemente altamente cargados con magnetismo e íntimamente vinculados con la fuerza a cuyos usos han servido. Recuerdo, hace muchos años, cuando no tenía apenas conocimiento del ocultismo ni pretensiones de psiquismo en absoluto por mi parte, que dos amigas y yo estábamos diviertiéndonos volcándonos una a la otra nuestras cajas de chucherías. Yo cogí una hermosa cruz amatista de una de ellas, e inmediatamente exclamé: "Hay algo extraordinario respecto a esta cruz. Se siente como si estuviera viva". "Esa es la cruz que se me dio en mi primera comunión", replicó mi amiga, "y fue originalmente una cruz pectoral de obispo". Su hermana estaba grandemente interesada, e inmediatamente trajo su propia caja de joyas y me preguntó si podría escoger también su cruz de primera comunión, pues, como su hermana, ella era Católica Romana, y estas cruces que les fueron dadas como presentes en la ocasión de su primera comunión habían sido especialmente bendecidas por el sacerdote. Estuve grandemente interesada en observar que de las tres o cuatro cruces ornamentales fui capaz de escoger una que se sentía caliente y viva y eléctrica en la mano, y se le pasé a ella, diciendo, "Esta es tu cruz de comunión", y lo era. Recuerdo una vez, cuando era una niña pequeña, cogiendo una corneja moribunda; la criatura yació sin moverse sobre mi rodilla por unos pocos minutos, y entonces dio una sacudida y murió. Yo no había visto nunca antes la muerte, pero no necesitaba que nadie me dijera que ahora la vi. La "sensación" de la criatura, antes y después de la sacudida, era diferente. Sólo puedo comparar la sensación de las cruces magnetizadas y sin magnetizar a la diferencia entre el pájaro vivo y muerto. Pero la Cristiana no es la única religión que puede magnetizar sus instrumentos ceremoniales. Hay otras religiones ritualísticas, y algunas de estas son degeneradas. Debemos usar mucha precaución antes de situar en nuestras habitaciones objetos de ornamentación que puedan haber estado asociados con cultos cuya naturaleza no entendemos. Muchos de ellos, desde luego, pertenecen al culto de Pacotilla, y están dedicados a una deidad no más temible que el Becerro de Oro; pero el objeto de curiosidad genuino es una cuestión diferente. Tuve una vez un ejemplo de esto en el Museo Británico. Estaba visitando la cámara en el sótano que contiene una colección de moldes de yeso de las estatuas famosas de la antigüedad, estando los originales en otra parte. De repente me percaté de una sensación de poder magnético. Me volví hacia ella, y vi un pequeño altar. Leyendo la etiqueta, encontré que éste no era una copia sino el original. Es una prueba de psiquismo muy interesante el comparar la atmósfera de las diferentes habitaciones del Museo Británico. La paz benigna y cobijante de la Cámara Buddhista es una cosa a ser recordada. El gustillo de la gran Cámara Etnológica es una cosa para quitársela de la boca lo más rápidamente posible. Para mí, en cualquier caso, la Cámara Egipcia es decepcionante; las momias parecen todas ni malignas ni benignas, sino meramente cínicas. Quizás lo sentiría diferentemente, sin embargo, si pasara una noche con ellas El magnetismo, que es dispersado durante el día, se recarga de nuevo durante el silencio y la oscuridad de la noche. Recuerdo la visita a Stonehenge entre una multitud de excursionistas y char-á-bancs, y pensando que la gloria se había marchado; pero fue un asunto muy diferente cuando lo visité en la desolación de un frío día de primavera después de su larga soledad invernal. Se había cargado de nuevo, y era tan formidable como cualquiera pudiera desear. Yo vacilaría, por lo tanto, en decir que porque las momias y yo nunca hemos hecho saltar chispas cuando nos encontramos en el Museo Británico, su reputación no tiene fundamento. En el tiempo en que la tumba de Tut-ankh-amen fue abierta me dije a mí misma, "Si la maldición de la momia no funciona en este caso, perderé mi fe en el ocultismo". Todos sabemos cómo ha funcionado, incluso hasta la tercera y la cuarta generación. Ningún novelista, que derivase sus ideas del antiguo Egipto de un artículo de Enciclopedia sobre Egiptología y algunas fotografías, se habría atrevido a estirar tan lejos el largo brazo de la coincidencia. Los Egipcios asignaban gran importancia a la conservación del cuerpo físico. Las tumbas de los grandes hombres, como es bien conocido, eran protegidas por medio de lo que popularmente se llama conjuros, y el poder y alcance de la magia Egipcia son cosas que muy poca gente realiza. El estudiante moderno de ocultismo que lee a Iámblico sobre los Misterios Egipcios se llevará una sorpresa. En la mayoría de los casos, sin embargo, el comprador de curiosidades Egipcias no tiene nada que temer; lo peor que rendirán a la investigación psíquica es una visión de disputas de trabajo en una factoría de producción en masa. ¡He oído, sin embargo, de una lectura psicométrica muy maravillosa que se obtuvo de una momia la cual, cuando se desenrolló a continuación, se encontró que consistía enteramente en periódicos franceses de fecha reciente! Siempre me ha divertido grandemente la indignación de los Egiptólogos contra los ladrones de tumbas. Después de todo, ¿hay alguna distinción entre los visitantes primeros y últimos de una tumba excepto que un grupo trabaja de día y el otro de noche? En la opinión de la gente que hizo la tumba, y no escatimó nada para volverla inviolada y preservar la paz de sus muertos, los trabajadores de noche serían probablemente preferidos, pues ellos meramente robaron, y no dejaron en cueros y expusieron los cuerpos desnudos a la vista pública. Hubo un terrible alboroto recientemente cuando algunos cuerpos fueron movidos en el cementerio parroquial de un pueblo para dejar lugar al monumento escogido para decorar el sepulcro de un famoso hombre público. Incluso la gente cuyos sentimientos religiosos no fueron ultrajados por este acto de sacrilegio, lo consideraron como terriblemente de mal gusto. Sin embargo nadie propuso quitar las mortajas del cuerpo de la esposa o la madre de alguien y fotografiarlo completamente desnudo. Cuando se llega a la cuestión de la maldición de una momia, me temo que mis simpatías están enteramente con la momia. Se le aconseja estrictamente al iniciado que no blasfeme nunca contra el nombre por el que otro conoce a su Dios, pues es la misma fuerza que él mismo adora representada por otro símbolo. "Los caminos hacia Dios son tantos como los alientos de los hijos de los hombres", dice el viejo proverbio árabe. Deberíamos tener suficiente simpatía con las luchas de otra alma hacia la luz para no desecar las cosas que son santificadas por sus esperanzas y esfuerzos, incluso si por nada más. El Padre de todos nosotros puede entender su significado mejor de lo que nosotros lo hacemos, y consagrarlas para siempre por Su aceptación. Hay muchos europeos que le tienen un gran afecto al Buddha, y tienen su estatua en sus habitaciones (aunque a veces lo confunden con Chenresi, el fornido y radiante dios de la buena suerte). Que la influencia de ese gran Ser, la Luz de Asia, es noble y benigna, yo sería la última en negarlo; pero las estatuas de Buddha son una cuestión diferente, y necesitan ser aproximadas con precaución si son genuinas. Alguna de la peor magia negra en el mundo es una forma degenerada de Buddhismo. Decir esto no es insultar esa fe venerable, pues es sólo la falta de oportunidad la que impide a la Misa Negra, ocupar esa dudosa eminencia. En los monasterios Tibetanos de la secta Dugpa hay templos cada uno de los cuales contenía literalmente miles de estatuas del Buddha. En diversas ocasiones uno u otro de estos monasterios ha sido atacado, por religionistas rivales o tropas Chinas, y sus curiosidades han sido esparcidas. Ser el poseedor de uno de estos Buddhas, magnetizados por ritos Dugpa, no es una cosa muy agradable. Tuve una experiencia curiosa con un Buddha en una ocasión. Era una estatuilla arcaica de esteatita, de unas nueve pulgadas de alto, y su dueña la había arrancado ella misma en el lugar de una ciudad birmana que había caído en ruina, y había sido tragada por la jungla. Estaba situada en el suelo en un ángulo de las escaleras, y servía como tope de la puerta en ocasiones. Yo tenía un piso en la planta superior, y tenía que pasar junto al melancólico pequeño Buddha cada vez que entraba o salía, y me parecía una desecración ver el símbolo sagrado de otra fe tratado así. Traté de señalarla esto, y la pregunté cómo se sentiría ella si viera un crucifijo utilizado así, pero sin resultado. Mientras tanto el pequeño Buddha estaba allí sentado pacientemente, con la escoba de barrer la alfombra empujada en su cara y recibiendo libaciones de aguachirles. Un día, al pasar hacia arriba llevando un ramo de flores, fui impulsada a arrojar ante él una de las tradicionales caléndulas de la devoción India. Inmediatamente tomé conciencia de que se había formado un vínculo entre yo y la pequeña estatua, y que era siniestro. Una noche o dos después estaba volviendo al hogar más bien tarde, y conforme pasé junto al Buddha tuve un sentimiento de que había algo detrás de mí, y mirando por encima de mi hombro, vi una bola de pálida luz dorada de aproximadamente el tamaño de una pelota de fútbol separarse del Buddha y venir rodando hacia arriba de las escaleras detrás de mí. Completamente alarmada, y desagradándome mucho en verdad esta manifestación, hice inmediatamente un gesto de purificación y la bola de luz retornó hacia abajo de las escaleras y fue reabsorbida dentro del Buddha, que, innecesario es decirlo, no obtuvo más caléndulas de mí, y recibió una muy amplia elusión hasta que dejé el piso poco después. La experiencia fue una singularmente desagradable, y fue una aguda lección para mí no entrometerme con los objetos sagrados de otro sistema a no ser que supiera exactamente de qué iba la cosa. Aprendí posteriormente que algunas de estas estatuas eran consagradas con la sangre de un sacrificio humano. No quiero implicar con esto que todas las estatuas Buddhistas hayan sido tratadas así; tales consagraciones son, imagino, relativamente raras; pero creo que nadie que tenga un conocimiento de los hechos negará que ocurren, igual que uno podría cruzarse ocasionalmente con un crucifijo que haya sido usado invertido en una Misa Negra. No es el caso de toda perturbación psíquica, sin embargo, el que se origine externamente. Es una ley cósmica bien conocida que todo se mueve en círculos, y que cualesquiera fuerzas que enviamos hacia afuera, cualesquiera formas de pensamiento que expulsamos de nuestro aura, salvo que sean absorbidas por el objeto hacia el que son dirigidas, retornarán a nosotros en el curso debido. Uno de los métodos de defensa oculta más efectivo, así como uno de los más ampliamente practicados, es rehusar a reaccionar a un ataque, ni aceptando ni neutralizando las fuerzas proyectadas contra uno, y enviándolas por tanto de vuelta a su remitente. Nunca debemos sobreestimar el hecho de que un ataque supuestamente oculto puede ser formas de pensamiento malignas que vuelven al hogar a reposar. Hay ciertos tipos de demencia en los que el lunático cree ser la víctima de un ataque por seres invisibles, que le amenazan y abusan de él y le ofrecen insinuaciones bajas o peligrosas. Describirá a sus atormentadores, o señalará su posición en la habitación. Un psíquico que investigue un caso así puede ver muy a menudo las supuestas entidades justo donde el lunático dice que están. No obstante, el psicólogo puede venir y probar más allá de cualquier duda razonable que las, así llamadas, alucinaciones son debidas a instintos reprimidos que dan lugar a complejos disociados de ideas en la propia mente subconsciente del paciente. ¿Significa esto que el psíquico está equivocado al pensar que percibe una entidad astral? En mi opinión tanto el psíquico como el psicólogo están en lo correcto, y sus descubrimientos son mutuamente explicatorios. Lo que el psíquico ve es el complejo disociado expulsado del aura como una forma de pensamiento. Puede dárseles una gran cantidad de alivio a los lunáticos rompiendo las formas de pensamiento que les rodean, pero desafortunadamente el alivio tiene corta vida; pues salvo que la causa de la enfermedad pueda ser tratada, una cochura fresca de formas de pensamiento se construye tan pronto como las originales son destruidas

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