domingo, 8 de junio de 2014

EN EL TANTRA

En el Tantra, Shiva representa la esencia masculina, y Shakti la femenina, y cuando éstas se encuentran se produce una interacción armoniosa, vital y amorosa.
Como hombres y mujeres, cuanto más incorporamos, en nuestra relación, lo masculino o lo femenino, creamos una energía fascinante y mágica, así como profunda y poderosa, que genera la danza Universal de ambos sexos (Shiva y Shakti), infinita y eterna.
De hecho, la palabra Tantra (entretejido de energías complementarias, de origen sánscrito) ya nos indica que lo que se pretende es aprender a vivir (esta energía masculina y femenina) en cada momento del día y así experimentar y vivir más intensamente cada momento presente.
En el Tantra se busca compartir y explorar esta danza de las energías masculina y femenina utilizando todos los aspectos de nuestro ser: el cuerpo (sexo incluido), nuestra energía, nuestra capacidad de amar, los sentimientos y emociones, los pensamientos, la consciencia y, finalmente, el espíritu y el alma.
En este sentido, en el Tantra no se niega nada, ni se evita, ni se esconde; muy por el contrario, todo forma parte de esta interacción, y cada aspecto de nosotros mismos es invitado a participar en esta celebración, incluyendo nuestros aspectos menos evolucionados.
De ahí que el camino del Tantra es el camino de la aceptación de todo, y se busca incorporar y amar todas nuestras partes, dándoles espacio a la expresión y a la integración de lo humano con lo sublime.
Otro aspecto fascinante y maravilloso de la relación sagrada o tántrica es ver cómo, cuando la mujer potencia su diosa femenina (Shakti), está invitando al hombre a polarizarse en lo masculino, y, en la medida en que él incorpora su dios (Shiva) y ofrece su esencia masculina en la relación, va despertando a la diosa que hay en ella. Esta aportación mutua genera cada vez más alegría y más amor en la relación.
Esto crea resultados inmediatos en la manera de relacionarnos no sólo con la pareja sino con la vida en todas sus áreas, con el mundo en general, permitiéndonos desarrollar así los dones especiales que todos tenemos como hombres y como mujeres.
Experimentar y profundizar en el Tantra, el arte del Amor y la Relación Sagrada, y zambullirse en la consciencia que éste propone, puede ser la respuesta a muchas de las insatisfacciones, no sólo sexuales, que estamos viviendo en la actualidad.


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