domingo, 8 de junio de 2014

LA DIOSA

Las emociones negativas existen para hacernos saber que NO estamos frente al camino más despejado para lo que queremos. Cuando comprendemos que nuestro cuerpo y sus síntomas (sentimientos) son nuestros aliados, que nos señalan lo que es para nuestro mayor bien y lo que no, nos liberamos. Siempre que te sientas enfadada o alterada, o tengas un dolor de cabeza u otros síntomas corporales, tómate un momento para reflexionar sobre lo que quiere decirte tu cuerpo. Cuando estoy atrapada en una espiral descendente de sentimientos negativos, al instante sé que me he desconectado de mi guía interior y que estoy prestando demasiada atención a lo que no deseo. He aprendido a notar cuándo me siento mal y me detengo al momento. Si logro darme cuenta en el instante en que comienza el mal humor, suelo lograr que mi energía vuelva a fluir positivamente con el siguiente proceso: 1. Reconozco el sentimiento sin hacer ningún juicio sobre él. Evito revolcarme en la emoción negativa y prolongarla, pero sí la siento totalmente. «Permanezco con el sentimiento.» 2. Reconozco que hay un motivo por el cual me siento así. 3. Dedico veinte segundos a identificar qué es lo que hace fluir negativamente mi energía. Por ejemplo, ayer me enfadé porque alguien del personal no me dio un mensaje importante a tiempo para llamar yo a mi vez en seguida. 4. Una vez identificada la causa de mi emoción negativa, me pregunto qué puedo hacer. (Le pido ayuda a una amiga si necesito ayuda para aclarar mis deseos de una manera positiva y no reactiva.) Normalmente lo que deseo es lo contrario de lo que estoy experimentando en el momento en que me siento mal. Preguntarme qué deseo vuelve mi enfoque hacia pensamientos positivos y eso mueve mi energía hacia mis deseos. 5. Le pongo nombre a lo que deseo. Declarar los deseos es un acto muy poderoso, porque los define claramente, permitiendo que nuestra energía creativa vaya hacia ellos. Así, en el caso citado antes, di-ría: «Deseo recibir los mensajes telefónicos a tiempo para poder responder a ellos pronto y eficazmente». Esta declaración refleja energía positiva que fluye hacia lo que deseo. Dado que es una declaración de pura energía positiva, que no contiene ninguna negatividad, contribuye a atraer a mi experiencia lo que deseo. Cuando estoy pensando o hablando de lo que deseo, la emoción negativa suele desaparecer sola. 6. Finalmente, afirmo que tengo el poder dentro de mí, por medio de mi guía interior y la fuerza de mi deseo, para lograr lo que quiero. Extraído del libro: "Cuerpo de Mujer, sabiduría de mujer". De Christiane Northrup

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