domingo, 8 de junio de 2014

Ritual

un pequeño ritual de limpieza para el hogar, ya que varias personas me lo han solicitado, y además nunca está de más tener uno a mano. Estos rituales se realizan cuando sentimos que en nuestra casa hay "mala energía". La misma se puede manifestar con bruscos bajones en el estado de animo, dolores de cabeza, mal humor, etc. Ingredientes: - Ruda -Romero -Salvia - 3 velas blancas - 1 varita de incienso de sándalo, mirra o incienso, o escencia de los mismos, para quemar en hornito. - Carbón vegetal Procedimiento: Primero que nada, hay que cerrar la casa (puertas, ventanas) y encender el carbón al rojo vivo. Cuando estén al rojo se ponen en un platito o algo que se pueda agarrar sin quemarse. Se ponen encima las hojas y ramitas, cortadas en trocitos, de las hierbas (no es necesario que sean frescas, podés tenerlas secas, y tampoco es necesario que estén molidas, pero sí en trocitos chiquitos). Va a empezar a largar humo. Entonces, se recorren las habitaciones, demorando especialmente en los rincones, mientras se dice en voz alta: "En el nombre del Dios y la Diosa, limpio mi hogar de toda energía negativa, y por sus poderes lo purifico". Esto se hace en todas las habitaciones por todas las habitaciones de la casa, mientras se repite la frase. Que el humo también te envuelva , para desprender de todo lo negativo, incluir la suela de los zapatos también. Una vez finalizado, se tiran los restos al desagüe y se deja correr agua; se abre toda la casa, se prende el incienso o el hornito, y las tres velas blancas, pidiendo a los Dioses protección para el hogar y los seres queridos. Con el dedo índice de la mano ágil, o el athame se dibuja en el aire un pentáculo, comenzando por el ángulo inferior izquierdo, y se encierra en un círculo; esto se hace en cada puerta y ventana que de hacia el exterior, mientras se dice:"Protejo mi hogar, que nada ni nadie negativo entre aquí, por el Dios y por la Diosa, que así sea". Se dejan que se consuman las velas y el incienso. Al final agradecer a los dioses. No existen dioses salvadores, sí colaboradores, no hay perdones ni castigos eternos. Cada uno vive y actúa afrontando las consecuencias de sus acciones, en esta vida y en este plano. Una sola máxima rige nuestras vidas: HAZ LO QUE QUIERAS Y A NADIE DAÑES.

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